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11/10/09

Religión y Represión Sexual ó La Religión: El Cinturón de Castidad del Siglo XXI

La primera diosa, indica la evidencia, fue mujer. Se le adoraba por ser capaz de crear vida, de dar vida. La mujer era la protectora, la proveedora, la alimentadora. Con sus pechos amplios para amamantar, sus caderas contundentes para acomodar con facilidad el crecimiento de su vientre y su figura claramente femenina, la Venus de Willendorf se considera ser la primer deidad y se estima que tiene entre 22.000 y 24.000 años de antigüedad (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Venus_de_Willendorf).

Si viajamos hacia Adelante unos miles de años, llegamos a la era del fin de las grandes civilizaciones y al surgimiento oficial del cristianismo. Su deidad, un dios masculino. Su representante en la tierra, también un hombre. La Biblia hace su primer aparición en el siglo II aproximadamente y proclama adoración y amor hacia este “dios hombre” y su hijo.
Según el dios que describe (y según sus seguidores escriben) la Biblia judeo-cristiana, la mujer es tan solo una costilla de Adán. Mientras Adán es el fruto de la labor de este dios, la mujer es apenas un apéndice, un complemento, un accesorio para evitar el aburrimiento del hombre.

El profundo aborrecimiento que exhibe el judeocristianismo hacia la mujer se hace patente y latente tanto en la Biblia como en sus más afanosos seguidores. Sin entrar en un análisis psicológico profundo del porqué de ese odio) hacia la mujer (eso lo discutiremos en un artículo futuro), me limitaré a comentar el accionar de la iglesia hacia la mujer, las decisiones impuestas, y cómo influencia todo esto en la represión sexual generalizada que establece la religión cristiana como uno de sus principios fundamentales.

Es bien sabido que durante la Edad Media, la mujer era considerada la “boca del diablo”, yA que había incitado a Adán a comer la manzana de la sabiduría y por ende, a cometer el “pecado original”.


Detengámonos aquí un instante. La mujer además de sufrir todos los meses incalculables dolores (que a un hombre le podrían ocasionar la locura) durante la menstruación, además de soportar el dolor inconcebible del parto, de acarrear la responsabilidad de alimentarnos, educarnos y protegernos, encima debe soportar la calumnia de ser calumniada por algo que supuestamente hizo una mujer de incomprobable existencia (Eva), y por ello quedar permitido que sear torturada, discriminada, asesinada, violada, etc, durante miles de años y aun hoy.

Pero sigamos con el análisis histórico.

La Iglesia decide, durante estos tiempos oscuros de la humanidad, establecer ciertos principios que consideraban al celibato extramarital parte principal de sus disposiciones. Todo para evitar que el puro e inocente Adán (Léase, hombre), no caiga en la tentación y se vuelva impuro al fornicar con Eva (Léase, mujer).

En escritos cristianos tales como los de San Pablo, San Jerónimo y San Agustín, se nota una marcada animadversión, que deriva en una franca patología psicológica hacia el sexo, expresada de manera abiertamente irracional y represiva.

Veamos algunos extractos:

San Pablo expresa en la epístola a los corintios que "...bien le está al hombre el evitar el contacto con la mujer. Sin embargo, por no evitar la fornicación, que cada hombre tenga su mujer, y cada mujer su marido. (...) Si no pueden guardar continencia, que se casen. Es mejor casarse que abrazarse."
También dice "...bueno le sería al hombre no tocar mujer" (Corintios I, 7, 1) . "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia..." (Gálatas 5, 19).

San Jerónimo proclama que cada contacto sexual aleja un poco más del Espíritu Santo.

San Agustín determina con enfermiza certeza que el amor es deleznable, infernal, podredumbre y pus. La renuncia al placer y el sacrificio es obligatoria (cabe mencionar que San Agustín era muy activo en asesinatos, y que se lo sospecha haber sido un maníaco depresivo que padeció enfermedades debilitantes).

Valdría aquí mencionar que el sexo y el placer sexual, están incorporados en nuestra construcción genética y son parte de nuestro ser natural y animal. Es parte de nuestros instintos y es esencial en nuestra condición humana, y la psicología tanto como la biología nos enseñan que la represión del deseo y la actividad sexual llevan a aberraciones psicológicas tales como la pedofilia (común en los sacerdotes cristianos) y la auto-flagelación como acercamiento al punto mas alto del placer sexual humano, que es muy similar al dolor físico (recomiendo leer la novela El Nombre de la Rosa, de Umberto Eco). Inclusive aún hoy los actuales miembros del Opus Dei usan el Silicio bajo sus ropas para no olvidar los sufrimientos de Jesús.

Durante la Edad Oscura, el sexo era tolerado solo en el matrimonio, y con el único propósito de procrear. Como el grupo británico de comedia Monty Python bien satiriza en su película “El Significado de la Vida” (The Meaning of Life, Monty Python, 1983), cada esperma es sagrado, y por ende se debe uno abstraer del sexo recreativo, y también (ya que estamos) del aborto, del uso de profilácticos y cualquier otro método que implique el “desperdicio” de espermas.

Pero... Lo más triste es que hoy en día, la represión sexual por parte de la iglesia esta en plena vigencia. Los lideres católicos se siguen pronunciando (de diversas formas) en contra de este “desperdicio” de espermas sagrados. Pero cabe preguntarse en que beneficia a la iglesia esta posición. Ahora bien, si convenimos en que estamos hablando de una institución que ha sacado siempre provecho de toda situación y que no ha dado un paso sin planearlo cuidadosamente primero, deberemos convenir también en que cabe preguntarse cual es el beneficio que le depara a la iglesia esta posición.

La represión sexual tiene como principal efecto colateral la angustia, el malestar psicológico. La represión sexual obliga al ser humano (para no colapsar) a buscar una salida a la energía así reprimida, y cree encontrarla en la adoración a un dios (la líbido sexual es canalizada hacia la expresión de la “pasión religiosa”, hacia un dios). Se podría argumentar que el propósito principal de la iglesia al fomentar la represión sexual (léase celibato) es el de crear una dependencia absoluta por parte de una humanidad ignorante cuyas necesidades biológicas son ampliamente desconocidas. En resumen, la iglesia cristiana se asegura su supervivencia creando seguidores angustiados e ignorantes.

Hoy en día, y por suerte (y gracias al accionar de muchos librepensantes tales como Susan B. Anthony, sufragista norteamericana), la mujer está recuperando lentamente la posición de importancia al lado del hombre y en la sociedad.


Asimismo, gracias a que la iglesia ha perdido gran parte de su capacidad aniquiladora (especialmente después de la Revolución Francesa), vivimos una época de alternativas morales e intelectuales, que menos de mil años atrás hubieran sido impensables.

Disfruten del sexo Y ayuden a los ateos a continuar esta lucha por el amor, los derechos sexuales, y la liberación mental.


Fuentes:

http://www.sos-sexo.com.ar/historiasexo/religion.htm

http://www.herenciacristiana.com/biblioteca.html

http://perso.wanadoo.es/estudioateo/documentos/documentos.htm

http://www.wikipedia.com/

http://www.imdb.com/find?s=all&q=the+meaning+of+life&x=0&y=0

3 comentarios:

Sr Cincuentón dijo...

Lamentablemente, la ICAR ha perdido mucho poder de fuego, pero otras -en particular el ISLAM tan difundido em muchos países pobres y pobrísimos- siguen creciendo ...

Blogs como este -que promueve la razón y reniega de las supersticiones- son y serán el enemigo contra el que se unirán todas las iglesias en una inncesaria batalla ya que mientras haya pobres habrá dioses.

¡Suerte con tu blog!

Spartacus dijo...

Muchas gracias por las palabras de aliento!

Spartacus dijo...

De todas formas, no hay nada de lamentable en que la ICAR pierda poder de fuego. MENOS MAL que lo ha perdido.