31/10/09

Breve Videobiografía de Sigmund Freud

Les regalo aquí una breve videobiografía de Sigmund Freud.

No compartimos TODO lo que se dice (ver críticamente), pero es sumamente importante conocer, y más en estos tiempos en que el antifreudianismo está de moda, exactamente quien era esta persona, y más importante aún, quienes eran sus enemigos y detractores.











Espero que les haya sido provechoso, y no nos olvidemos de su genio.
Continuar leyendo... Breve Videobiografía de Sigmund Freud
Continuar leyendo... Breve Videobiografía de Sigmund Freud

11/10/09

La Rama Biológica Ancestral

Les dejo para su deleite la rama COMPLETA biológica ancestral de todos los organismos sobre el planeta tierra.



Puedes bajarlo AQUI como documento .pdf.

Disfruten!
Continuar leyendo... La Rama Biológica Ancestral
Continuar leyendo... La Rama Biológica Ancestral

Religión y Represión Sexual ó La Religión: El Cinturón de Castidad del Siglo XXI

La primera diosa, indica la evidencia, fue mujer. Se le adoraba por ser capaz de crear vida, de dar vida. La mujer era la protectora, la proveedora, la alimentadora. Con sus pechos amplios para amamantar, sus caderas contundentes para acomodar con facilidad el crecimiento de su vientre y su figura claramente femenina, la Venus de Willendorf se considera ser la primer deidad y se estima que tiene entre 22.000 y 24.000 años de antigüedad (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Venus_de_Willendorf).

Si viajamos hacia Adelante unos miles de años, llegamos a la era del fin de las grandes civilizaciones y al surgimiento oficial del cristianismo. Su deidad, un dios masculino. Su representante en la tierra, también un hombre. La Biblia hace su primer aparición en el siglo II aproximadamente y proclama adoración y amor hacia este “dios hombre” y su hijo.
Según el dios que describe (y según sus seguidores escriben) la Biblia judeo-cristiana, la mujer es tan solo una costilla de Adán. Mientras Adán es el fruto de la labor de este dios, la mujer es apenas un apéndice, un complemento, un accesorio para evitar el aburrimiento del hombre.

El profundo aborrecimiento que exhibe el judeocristianismo hacia la mujer se hace patente y latente tanto en la Biblia como en sus más afanosos seguidores. Sin entrar en un análisis psicológico profundo del porqué de ese odio) hacia la mujer (eso lo discutiremos en un artículo futuro), me limitaré a comentar el accionar de la iglesia hacia la mujer, las decisiones impuestas, y cómo influencia todo esto en la represión sexual generalizada que establece la religión cristiana como uno de sus principios fundamentales.

Es bien sabido que durante la Edad Media, la mujer era considerada la “boca del diablo”, yA que había incitado a Adán a comer la manzana de la sabiduría y por ende, a cometer el “pecado original”.


Detengámonos aquí un instante. La mujer además de sufrir todos los meses incalculables dolores (que a un hombre le podrían ocasionar la locura) durante la menstruación, además de soportar el dolor inconcebible del parto, de acarrear la responsabilidad de alimentarnos, educarnos y protegernos, encima debe soportar la calumnia de ser calumniada por algo que supuestamente hizo una mujer de incomprobable existencia (Eva), y por ello quedar permitido que sear torturada, discriminada, asesinada, violada, etc, durante miles de años y aun hoy.

Pero sigamos con el análisis histórico.

La Iglesia decide, durante estos tiempos oscuros de la humanidad, establecer ciertos principios que consideraban al celibato extramarital parte principal de sus disposiciones. Todo para evitar que el puro e inocente Adán (Léase, hombre), no caiga en la tentación y se vuelva impuro al fornicar con Eva (Léase, mujer).

En escritos cristianos tales como los de San Pablo, San Jerónimo y San Agustín, se nota una marcada animadversión, que deriva en una franca patología psicológica hacia el sexo, expresada de manera abiertamente irracional y represiva.

Veamos algunos extractos:

San Pablo expresa en la epístola a los corintios que "...bien le está al hombre el evitar el contacto con la mujer. Sin embargo, por no evitar la fornicación, que cada hombre tenga su mujer, y cada mujer su marido. (...) Si no pueden guardar continencia, que se casen. Es mejor casarse que abrazarse."
También dice "...bueno le sería al hombre no tocar mujer" (Corintios I, 7, 1) . "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia..." (Gálatas 5, 19).

San Jerónimo proclama que cada contacto sexual aleja un poco más del Espíritu Santo.

San Agustín determina con enfermiza certeza que el amor es deleznable, infernal, podredumbre y pus. La renuncia al placer y el sacrificio es obligatoria (cabe mencionar que San Agustín era muy activo en asesinatos, y que se lo sospecha haber sido un maníaco depresivo que padeció enfermedades debilitantes).

Valdría aquí mencionar que el sexo y el placer sexual, están incorporados en nuestra construcción genética y son parte de nuestro ser natural y animal. Es parte de nuestros instintos y es esencial en nuestra condición humana, y la psicología tanto como la biología nos enseñan que la represión del deseo y la actividad sexual llevan a aberraciones psicológicas tales como la pedofilia (común en los sacerdotes cristianos) y la auto-flagelación como acercamiento al punto mas alto del placer sexual humano, que es muy similar al dolor físico (recomiendo leer la novela El Nombre de la Rosa, de Umberto Eco). Inclusive aún hoy los actuales miembros del Opus Dei usan el Silicio bajo sus ropas para no olvidar los sufrimientos de Jesús.

Durante la Edad Oscura, el sexo era tolerado solo en el matrimonio, y con el único propósito de procrear. Como el grupo británico de comedia Monty Python bien satiriza en su película “El Significado de la Vida” (The Meaning of Life, Monty Python, 1983), cada esperma es sagrado, y por ende se debe uno abstraer del sexo recreativo, y también (ya que estamos) del aborto, del uso de profilácticos y cualquier otro método que implique el “desperdicio” de espermas.

Pero... Lo más triste es que hoy en día, la represión sexual por parte de la iglesia esta en plena vigencia. Los lideres católicos se siguen pronunciando (de diversas formas) en contra de este “desperdicio” de espermas sagrados. Pero cabe preguntarse en que beneficia a la iglesia esta posición. Ahora bien, si convenimos en que estamos hablando de una institución que ha sacado siempre provecho de toda situación y que no ha dado un paso sin planearlo cuidadosamente primero, deberemos convenir también en que cabe preguntarse cual es el beneficio que le depara a la iglesia esta posición.

La represión sexual tiene como principal efecto colateral la angustia, el malestar psicológico. La represión sexual obliga al ser humano (para no colapsar) a buscar una salida a la energía así reprimida, y cree encontrarla en la adoración a un dios (la líbido sexual es canalizada hacia la expresión de la “pasión religiosa”, hacia un dios). Se podría argumentar que el propósito principal de la iglesia al fomentar la represión sexual (léase celibato) es el de crear una dependencia absoluta por parte de una humanidad ignorante cuyas necesidades biológicas son ampliamente desconocidas. En resumen, la iglesia cristiana se asegura su supervivencia creando seguidores angustiados e ignorantes.

Hoy en día, y por suerte (y gracias al accionar de muchos librepensantes tales como Susan B. Anthony, sufragista norteamericana), la mujer está recuperando lentamente la posición de importancia al lado del hombre y en la sociedad.


Asimismo, gracias a que la iglesia ha perdido gran parte de su capacidad aniquiladora (especialmente después de la Revolución Francesa), vivimos una época de alternativas morales e intelectuales, que menos de mil años atrás hubieran sido impensables.

Disfruten del sexo Y ayuden a los ateos a continuar esta lucha por el amor, los derechos sexuales, y la liberación mental.


Fuentes:

http://www.sos-sexo.com.ar/historiasexo/religion.htm

http://www.herenciacristiana.com/biblioteca.html

http://perso.wanadoo.es/estudioateo/documentos/documentos.htm

http://www.wikipedia.com/

http://www.imdb.com/find?s=all&q=the+meaning+of+life&x=0&y=0
Continuar leyendo... Religión y Represión Sexual ó La Religión: El Cinturón de Castidad del Siglo XXI
Continuar leyendo... Religión y Represión Sexual ó La Religión: El Cinturón de Castidad del Siglo XXI

Nuestros Librepensantes

Definición de Librepensante (Cortesía de Wikipedia): Un librepensador es una persona que forma sus opiniones sobre la base de la razón, independientemente de la religión, la tradición, la autoridad y las ideas establecidas, para ser dueño de sus propias decisiones. Este término empezó a usarse para definir a los filósofos franceses ilustrados del siglo XVIII, son numerosos los trabajos o "trazados" discutidos para la época en las logias de la francmasonería donde se usa el término para dirigirse a sus propios miembros.

El término librepensamiento a partir de la Ilustración define una actitud filosófica consistente en rechazar todo dogmatismo, bien sea de tipo religioso o de cualquier otra clase, y confiar en la razón para distinguir lo verdadero de lo falso. Por este rechazo del dogma religioso, entre los librepensadores encontramos francmasones, ateos, agnósticos y racionalistas.

Existen estrechas relaciones entre la palabra librepensamiento y los términos escepticismo y laicismo, sin embargo una definición precisa hay que buscarla en el origen histórico del pensamiento revolucionario que dio origen a la Revolución Francesa.

El librepensamiento es base filosófica para el movimiento del Humanismo secular. También es la base pedagógico-filosófica para la escuela racionalista.

A veces es difícil no sentirnos solos en un mundo done predomina la irracionalidad religiosa. Por ese motivo, les vamos a regalar a cada uno de ustedes ateos, librepensantes, escépticos racionales, o como quieran llamarse, una lista (incompleta) de algunos amigos que pueden acompañarlos desde las hojas de un buen libro.

Esta lista (incompleta) cubre 2000 años de escepticismo. Personas famosas que tuvieron el coraje de dudar.

James A. Haught
William Shakespeare
Denis Diderot
Ethan Allen
Thomas Jefferson
Johann Wolfgang von Goethe
Richard Dawkins
Arthur Schopenhauer
Percy Bysse Shelley
John Stuart Mill
Abraham Lincoln
Charles Darwin
Charles Dickens
Elizabeth Cady Stanton
Susan B. Anthony
George Eliot
Thomas Henry Huxley
Robert Green Ingersoll
Mark Twain
Ambrose Bierce
Friedrich Nietzsche
Thomas Alva Edison
Luther Burbank
Sigmund Freud
Goerge Bernard Shaw
Clarence Darrow
Francisco Ferrer i Guardia
John Dewey
Madalyn Murray O’Hair
Bertrand Russell
Albert Einstein
H.L. Mencken
Walter Lippman
Ayn Rand
A.J. Ayer
Isaac Asimov
Gene Roddenberry
Steve Allen
Kurt Vonnegut, Jr.
Carl Sagan

Librepensadores Argentinos:

José Ingenieros
Florentino Ameghino
Domingo F. Sarmiento
Bernardino Rivadavia
Esteban Echeverría

¡No se sientan solos! Somos varios y hace varios miles de años que estamos en el planeta!
Continuar leyendo... Nuestros Librepensantes
Continuar leyendo... Nuestros Librepensantes

Misioneros, la Soberbia de la Irracionalidad

Nací a fin de los ‘70 en Suecia. En el seno de la cultura mixta, donde es modus operandi el apoyo gubernamental (hasta cierto grado) A la igualdad social, étnica, económica y religiosa. Fui educado en casa los primeros 3 años escolares. Cuando comencé a asistir a una escuela primaria, compartía el aula con cristianos, ateos, musulmanes, hinduistas, budistas, taoístas, confucionistas. Se nos inculcaban principios de igualdad y de respeto a las creencias y diferencias del prójimo.

En Suecia, la religión, aunque patente, cada creyente la vive, en principio, como algo privado, particular, íntimo. Mi padre, fundador de la Unión Humanista y Ética de Suecia (origen de la actual asociación Humanisterna, con miembros en el Parlamento sueco), me llevaba a reuniones donde era común ver agrupadas a numerosas personas no creyentes, agnósticas, escépticas, y “creyentes-en-duda” (personas que habían comenzado a cuestionar los principios de su religión). Gracias a esa experiencia y al ambiente general que se da en la sociedad sueca, crecí con la noción de que existían distintos credos, y que cada cual debía respetar al prójimo, y principalmente, a las reglas de convivencia social y cultural. En otras palabras, de pequeño viví como algo normal que nadie intentara inculcar a otro sus principios morales/éticos/religiosos. Y a veces, cuando uno vive algo como normal desde chico, no toma conciencia de lo difícil que puede ser asegurar su existencia.

Pero en la vida, como es prácticamente obligación, tarde o temprano tomamos conciencia de las cosas.

A temprana edad viajé a Estados Unidos. Un viaje de intercambio cultural se presentó como oportunidad para expandir mis horizontes, y viajar al país tan aclamado en Europa por su libertad de oportunidades.

Al llegar me fue asignado como lugar para vivir la casa de una familia en el sur de los EEUU. Y fue entonces cuando aprendí el concepto del “Cinturón Bíblico”. Sorprendido al principio, descubrí prontamente que este Cinturón abarcaba los estados del sud-este de los Estados Unidos. Específicamente Texas, Louisiana, Arkansas, Mississippi, Alabama, Tennessee, Missouri, Georgia y Florida. No voy a entrar en mucho (demasiado) detalle al respecto, pero destacaré que, repentinamente, este sueco ateo se encontró en el seno mas oscurantista, creyente, fanático y atrasado del país supuestamente más “rebelde” del hemisferio norte. Estamos hablando de los mismos estados A los cuales en LA DÉCADA DE 1960 Kennedy tuvo que enviar nada menos que la Guardia Nacional para lograr la integración de descendientes africanos a los colegios públicos que eran separados entre escuelas "tradicionalmente" negras y “tradicionalmente” blancas. Y hubo muertes. Y hubo violencia. Todo por permitir que un niño negro ingrese a un colegio de blancos.

Estamos hablando también de los estados donde aun esta vigente y activa la famosa organización semisecreta Ku Klux Klan. Estamos hablando de una zona geográfica donde hasta 1997 seguían linchando a NEGROS descendientes de esclavos dejándolos colgados de los árboles. Ello ocurría a lo largo de la ruta 49, cerca de Jackson, capital de Mississippi, mientras yo leía libros de biología cómodamente en mi dormitorio universitario.

Asimismo, estamos hablando de los estados de donde salen más misioneros que de ningún otro lado del mundo. Misioneros católicos, adventistas, bautistas del sur (southern baptists), de la “iglesia de cristo” (church of christ), evangelistas, revivalistas (revivalist church), congregacionistas, del ministerio de dios (ministry of god), y... la lista de sectas continua.

Hombres y mujeres creyentes con un único propósito. “Llevar la palabra de dios a todas las personas”. Sin importar la opinión de esas personas, ya que, según Pablo "todos los sujetos del planeta son creados por dios". Dios inclusive creó a las culturas de esos “sujetos”, los cuales, de ahora en más, denominaré “grupos aborígenes”.

Así que... ¡qué más da! Esos pobres aborígenes que desconocen que ellos y su cultura fueron creados por dios, deben ser re-educados, "re-formateados", y como bien lo dice Pablo, “re-enmarcarlos en el mensaje cristiano”.

No hay nada que me resulte tan soberbio. Nada que me revuelva más las entrañas. Porque tales palabras significan una violación del derecho esencial de cada ser humano de creer, pensar, y hacer lo que le plazca. Una violación de las reglas de convivencia.

Aquí fue donde tomé conciencia de lo realmente precioso que habían logrado en Suecia. La tolerancia.

Y fue entonces cuando vi que, en realidad, Suecia era una excepción. Y que en el mundo occidental lo que ha predominado y sigue predominando es la soberbia cristiana.

Desde el exterminio por asimilación de los paganos griegos, galos, vikingos y celtas, pasando por la eliminación de las grandes culturas incaicas, mayas y aztecas. Y la lista sigue... En 1974 muere Ángela Loij, la ultima indígena Selk’nam (comúnmente llamados Onas de Tierra del Fuego, Argentina) de pura sangre después de que su gente sobrevivió matanzas sistemáticas a mano de colonizadores occidentales, y luego, estancieros y rancheros.

La estocada final la dieron unos misioneros cristianos, que se encargaron de anular su cultura originaria. Era lo único que los mantenía con vida.

En Burma, la esterilización (de conocimiento público) de más de veinte mil mujeres de la tribu montañesa Akha en el estado Shan del este país, no impide que aún hoy haya misioneros en la región siendo ya internacionalmente acusados de dicho desmán. Citando Mateo 28 se encargan de mutilar lo que queda de su cultura aborigen, porque “deseamos verlos vivir con el propósito y la pasión de ser cristianos Akha” (vean la página http://loriandpaul.hopedenver.com/about-akha.php). Y mientras releo esas palabras, siento una leve similitud con los principios de asimilación que manejaban los Nazis (incidentalmente fervientes católicos financiados principalmente y ampliamente respaldados por el Vaticano).

Me pregunto qué ocurrirá con los Akhas que se rehúsen a convertirse. ¿Tendrán acceso a los mismos beneficios que los cristianos por el solo hecho de ser seres humanos? ¿O se usarán estos beneficios como herramientas extorsivas para convertirlos? Y cuando hablamos de beneficios hablamos de medicina, comida, educación.

La gente ha olvidado aquello de “la Biblia o la espada”, de épocas de los colonizadores europeos en América. ¿Me parece a mí o están usando las mismas técnicas, aunque ahora de una manera mucho más elegante? Antes era “la Biblia o la espada”... ahora es.... “aceptas a Dios o te mueres de hepatitis”. Además todo esto obliga a preguntarse... ¿Cómo sobrevivieron los Akhas durante milenios sin la ayuda de los misioneros? ¿Cómo podemos permitir que estos misioneros sigan predicando el concepto de que sin Dios estas “almas” están perdidas y necesitan ser salvadas (lo cual, incidentalmente, es parte esencial del credo cristiano)?

Creo que no hace falta mencionar las enfermedades traídas involuntariamente – en principio – por estos misioneros, para los cuales muchos grupos aborígenes no poseían defensas naturales. Una vez eliminadas sus culturas originales, sus ritos y métodos medicinales, ya queda sellado el futuro de la tribu. Una simple fiebre es suficiente para diezmar sus pequeñas poblaciones.

Los años que pasé en Estados Unidos comencé a ver la desesperación del creyente ferviente. A vivirla en primera persona. Empecé a escuchar por primera vez en mi vida cosas como “qué lástima que no crees en dios”, “qué lástima que no celebras navidad”. La presencia de una creencia en otro dios, en otros parámetros culturales o la ausencia de la creencia religiosa, le presenta inevitablemente al creyente una amenaza seria a sus propias creencias. Ya que como toda religión monoteísta (especialmente la cristiana) habla de un solo Dios, creador de todos los seres humanos, la existencia de otro dios (o, mejor dicho, la creencia en la existencia De otro dios) le presenta una alternativa totalmente inaceptable, ya que de aceptar esta posibilidad, su propia creencia ciega y cerrada se derrumbaría. Como toda creencia ciega y cerrada, está apoyada en el frágil pilar de lo indemostrable. Dios es todopoderoso. Pero hay otros dioses!
Y hay personas que no creen en ningún dios. Entonces... al fin... no es todopoderoso. Es obvio. No sigamos.

La reacción del creyente irracional es (y ha sido siempre) la de convertir a sus pares a su creencia, para reforzar su propio fanatismo, y para crear un medio ambiente favorable al sostenimiento de su mito. Y en nombre de eso siguen causando estragos en los grupos aborígenes.

En EEUU, durante épocas de expansión del país cuando aun solo eran 13 los estados de la unión, y la compra de Louisiana (Louisiana Purchase) era aun tema de actualidad, las misiones cristianas se distribuyeron por las “prairies” (praderas) norteamericanas. Su propósito era simple: convertir a la descendencia de los nativos americanos que habían sobrevivido la expansión del país, y borrar todo rastro de sus culturas. Pero no resultó tan simple, por lo que hombres, niños, mujeres, ancianas y ancianos fueron encerrados en condiciones infrahumanas en reservaciones establecidas por el gobierno en zonas áridas, pantanosas, y otras regiones que no sirvieran al desarrollo económico del país. Estas reservaciones estaban lejos de las tierras de los aborígenes. Su supervivencia pendía de un hilo, y miles de tribus desaparecieron en tan solo dos generaciones. Pero permítanme recordar lo que ocurrió con una parte de ellos...

Las niñas eran llevadas a colegios pupilos (léase misiones cristianas) donde eran azotadas, violadas, castigadas y torturadas por curas misioneros. El objetivo: borrar a golpes todo rastro de sus culturas nativas. Castigar el cuerpo para librarlas de sus pecados, convertirlas en “buenas cristianas”, y “miembros activos de la sociedad”. La lista de grupos indígenas norteamericanos eliminados durante estos tiempos llenaría unas cuantas páginas.

Pero volvamos a los Akhas un instante. La esterilización no era lo peor. Aquellas mujeres esterilizadas comenzaban a sufrir problemas de salud, adicción al opio, desangramientos por maceración extrema, anormalidades sociales y distintos tipos de enfermedades. La mayoría de las mujeres que sobrevivían al proceso de esterilización (al cual no entraré en detalles por respeto al buen gusto del lector/a) con suerte vivían una semana después del proceso. Una matanza sistemática, inteligentemente encubierta como “ayuda humanitaria”.

Utilizando como excusa la extensión de la prostitución en la región Shan de Burma, jóvenes niñas Akha fueron reubicadas en hogares juveniles, con el propósito de “protegerlas y dirigirlas”. El resultado fue que estas jóvenes ya no sentían atracción por los hombres Akha ni deseos de casarse con ellos. Ya se imaginará Ud. como termina esta historia. Es demasiado similar a la de los Selk’nam, a la de los nativos norteamericanos, a la de tantos otros.
Como es de esperar, esta historia también termina trágicamente, como la de los Selk’nam, como la de los nativos norteamericanos, como la de tantos otros.

De las palabras de un aborigen Akha en Tailandia (véase http://www.akha.org/):

“No parecían estar interesados en nuestra cultura. ¿Por qué? Solo se mostraban deseosos de construir grandes iglesias en nuestro pueblo. No sabemos por qué los misioneros tienen tantas ganas de descartar nuestra cultura. ¿No hay nada bueno en nuestra cultura? ¿Por qué entonces están haciendo negocio vendiendo nuestros atuendos y otras cosas Y ganando tanto dinero escribiendo sobre nuestra gente, costumbres e historia? Después de todo, para escribir estas cosas ¿Cómo consiguen la información? Se la dan nuestra gente, y ellos siguen siendo pobres. ¿Y los autores? Se hacen ricos y famosos en todo el mundo por haber escrito sobre nosotros”

Un virus llega a un portador, se esparce, y cuando el portador no puede sostener las condiciones necesarias para la existencia del virus (ya sea por muerte o POR curación), simplemente se muda a otro portador, y así consecutivamente.

Los misionarios son el peor virus del tiempo moderno. Se mudan a una región. Extraen toda la sangre de la cultura local, y cuando sus miembros yacen cristianizados, convertidos y dependientes del cristianismo (y lograron su fama y su dinero), se mudan a otra región, y el proceso comienza de nuevo.

Otro caso representativo de la violación que cometen los misioneros en todo el mundo es lo que les está ocurriendo a los Mentawai de Indonesia mientras Ud. lee estas palabras.

Los Mentawai son un grupo étnico de tribus formadas en clanes que habitan las regiones selváticas de Indonesia. Hubo un intento de asimilación por parte del ejército de ese país, pero sin éxito. Más tarde llegaron los misioneros, era de esperarse.

En su forma original, la sociedad Mentawai mostraba un perfil casi perfecto. No existían las guerras, ni el crimen, ni el robo, ni el adulterio. Todos compartían la generosa abundancia de la selva. Todos los miembros del clan eran tratados con igualdad, incluyendo mujeres y niños.

Los misioneros se encargaron de cambiar desde su vestimenta hasta la forma y estructura de sus casas. Llegaron a convencerlos de mudarse lejos de sus regiones nativas (ver http://www.nativeplanet.org) con la promesa de vivienda, trabajo, comida, medicina y educación.

Los Mentawai se visten con taparrabos y lucen sus pies descalzos. QuÉ atraso, diríamos los occidentales. Pero veamos que en la jungla, los pantalones impiden ver y extraer alimañas de la piel y los zapatos se rompen fácilmente y se llenan de tierra y barro. Por ende, el taparrabos y el pie descalzo son medios eficaces probados durante milenios para la vida en la jungla. Las remeras de algodón solo se pudren y causan infecciones en la piel, además de ser un gasto adicional innecesario.

Asimismo, sus casas con techos de paja gruesos a prueba de agua e insectos y bien ventiladas, fueron abandonadas a favor de casas construidas por el gobierno en “villas“, donde el saneamiento no fue muy bien planeado que digamos. Sus hábitos de orinar y defecar en la jungla en pozos de uso limitado fueron eliminados al reasignarlos a estas áreas, obligándolos a romper sus tabúes originales de no hacer sus necesidades en los ríos. Como resultado directo están sufriendo constantes embates de cólera y hepatitis.

Los médicos y los misioneros ya se han ido, y el futuro de los Mentawai pende se ve amenazado por la malnutrición y las epidemias. Al no vivir en sus pueblos originales, deben adaptar sus formas de vida a nuevas “villas modernas”, en las cuales, por ejemplo, no se les permite criar cerdos, que son esenciales a la cultura gastronómica Mentawai porque son su fuente principal de proteína. Como si eso no fuera suficiente, y para agregarle un insulto mas, ahora deben luchar contra la deforestación y el turismo no regulado.

Los misioneros lograron borrar su cultura y su orgullo por su cultura. Ahora son un grupo mÁs que necesita de “beneficencia y caridad”. Han perdido el equilibrio con su medio ambiente. Sus ríos infectados de heces y casi sin vida ya no pueden sostener sus costumbres. Sus tierras originales deforestadas y derruidas. Los Mentawai ahora viven hacinados en “villas” que no son nada mÁs que desastres ecológicos y se ven obligados, por desesperación, a romper con sus tabúes originales y adoptar métodos agriculturales “modernos” tales como la deforestación para cultivar la comida que necesitan para subsistir. Asimismo, la presencia del cristianismo ha logrado destrozar la unión de los clanes, e impedir que miembros cristianos de estos puedan asistir a eventos importantes denominados “Jaravak”, tales como casamientos.

<<< -- >>>

Durante la historia, la religión ha sido utilizada como herramienta de opresión y asimilación, y ha exterminado efectivamente a incontables culturas y grupos aborígenes.

Estamos en el año 2009 de la Era Cristiana, y se siguen cometiendo los mismos crímenes.


La Soberbia Misionera queda refutada con algo que dijo un aborigen Akha de Tailandia:

“Si no hubiera enseñanzas útiles entre los Akhas, no podríamos haber sobrevivido hasta este día”


Infórmese:

http://www.akha.org/

http://www.nativeplanet.org

http://www.mexika.org

http://www.indigenouscultures.org/
Continuar leyendo... Misioneros, la Soberbia de la Irracionalidad
Continuar leyendo... Misioneros, la Soberbia de la Irracionalidad

El Calendario 2010 del No Creyente

La pregunta siempre surge. ¿Qué significa A.C. y D.C.? Como ateo reconozco que en el momento de responder “antes de cristo y después de cristo” siento una cierta incomodidad. Entonces, dirá el resto de los no creyentes, ¿Qué alternativa nos queda? Tenemos que aceptarlo por convención, dirían muchos. Porque nos simplifica la vida usar el calendario cristiano.

Lo llamo calendario cristiano porque hay un santo para cada día del año, y considera al año cero (o sea el comienzo de nuestro tiempo) como el (muy discutido) año del nacimiento de cristo (figura de la que aun resta por presentarse evidencia irrefutable y fehaciente de que existió).

Aun así, me parece importante que los que no creemos en una religión y nos proclamamos ser genuinamente ateos, deberíamos al menos conocer el Calendario de los No-Creyentes. Ya me imagino la expresión de sorpresa en muchas caras. Si, existió y existe un calendario “ateo”:

Calendario 2010 Para No-Creyentes


Algunas capturas:
Acerca de la cronología usada en el almanaque y sus textos:

El sistema actual de medir el tiempo en los países occidentales y la casi totalidad de los orientales tuvo su origen hace 2055 años cuando Julio César y el astrónomo egipcio Sosígenes dispusieron que el año normal fuera de 365 días y el bisiesto de 366, divididos en doce meses. Ese fue el llamado “Calendario Juliano” que un “papa” católico, Gregorio XIII, reformó parcialmente hace 401 años dando origen al “Calendario Gregoriano” que nos rige. Fruto de una imposición imperialista cristiana, contamos los años a partir del supuesto nacimiento de Jesucristo (cuya existencia histórica jamás fue comprobada). Pero no todos hacen esto y el año 2010 de la era cristiana equivale:

al 5769 de la era judaica
al 2668 de la era japonesa
al 1429 de la era musulmana
etc.

Como no creyentes nos negamos a “contar el tiempo” a partir de un mítico nacimiento. Mito que, además, inicio una de las eras más sangrientas de la humanidad.
Respetando la alternativa del Calendario de la Revolución Francesa (que mencionamos en cada mes y que muchos ya han adoptado) proponemos a la comunidad internacional no creyente “contar el tiempo” a partir de la época de Heródoto, que fuera probablemente el primer historiador, considerando en que él vivió el siglo I de la Era Histórica. Partiendo de esta fecha ahora nos encontraríamos en el año 2510 después de Herodoto.

En el caso de las biografías con que ilustramos cada mes hemos restado el año en que la persona nació. Por ejemplo, decimos de Freud “nacido un 6 de mayo hace 154 años” (1983 - 154 = 1856). Conscientes de que la cronología que proponemos aquí (y que fue propuesta previamente en la edición del calendario de 1983) tardara mucho en ser aceptada y podría llevar a confusiones, en las menciones biográficas admitimos este año como el de 2010 pero una simple operación matemática nos permite eludir su mención y continuar de esta manera institucionalizando la cronología cristiana. En un futuro próximo esperamos poder escribir “Sigmund Freud nació el 6 de Mayo de 2356” sin provocar sorpresas en el lector.
En el Almanaque del No Creyente no hay lugar para ningún tipo de festividad religiosa, por lo que, entre otras, se ha suprimido la mención de la Navidad. En cambio hacemos mención especial de las fechas de Fin de Año y de las de los Solsticios y Equinoccios como así también las del nacimiento y muerte de algunos famosos no creyentes cuya lista iremos ampliando de año en año.

Esperamos que este esfuerzo contribuya al enriquecimiento de la Cultura No Creyente.


Abreviaturas Útiles

a.E.V.= Antes de la Era Vulgar (“antes de Cristo”)
E.V.= Era Vulgar (“después de Cristo”)
a.H.= Antes de Heródoto
d.H.= Después de Heródoto
C.R.F.= Calendario de la Revolución Francesa


A continuación les ofrecemos un escaneo del original Calendario Republicano de los

Librepensantes tal cual fue impreso en la revista “La Calotte, Le Journal de la Prevention Humaine” en el año 1979.





Como pueden ver, solo las listas de los nombres (y la investigación de lo que hizo cada persona) es en si una clase en ciencia, historia, ética y moral que me parece esencial a todo ateo.

Este documento es de libre difusión. Pertenece a todo ser humano que busque la verdad y la ética en su existir. Sería un gran honor saber que en alguna parte del mundo un ateo se tomó el trabajo de imprimirlo y lo luzca en su hogar u oficina.

Feliz Vendimiador!
Continuar leyendo... El Calendario 2010 del No Creyente
Continuar leyendo... El Calendario 2010 del No Creyente

Celso, Un Filósofo intencionalmente Olvidado


Poco se sabe de la vida y obra de este filósofo griego que vivió en el siglo II. Pero gracias a el tenemos el primer tratado contra el cristianismo del que se tenga constancia. La historia no pudo rescatar ni en su totalidad ni en parte la obra legada por éste. Su “Alethes Logos” o “El discurso verdadero” fue destruido por los primeros emperadores cristianos y lo poco que conocemos de este texto nos llega a través de Orígenes, teólogo cristiano que cometió autocastración, quien en su libro “Contra Celso” se dedicó a refutar las críticas del filósofo griego acudiendo “en muchos casos a subterfugios y a la omisión de puntos importantes” del discurso de Celso según señala Deschner.

En la mencionada obra Celso refuta con claridad los fundamentos de la doctrina cristiana. Dice que esta es la resultante de la mezcla entre judaísmo, estoicismo, platonismo y cultos esotéricos de Egipto y Persia. Tal cúmulo de ideas merece de Celso las siguientes palabras: “Todo esto se expresó mejor entre los griegos y sin tanta altanería ni pretensión de haber sido anunciadas por dios o el hijo de dios en persona”.

Celso considera a los judíos y a los cristianos vanidosos al detenerse en su manifestación de estar ellos en una posición superior a la de cualquiera otros: “Por encima de todo está dios, y después de dios, nosotros, creados por él y semejantes a él en todo; lo demás, la tierra, el agua, el aire y las estrellas, es todo nuestro, puesto que se creó para nosotros y por tanto debe ponerse a nuestro servicio”.

El matiz de subordinación de la naturaleza al hombre alegado por los escritos bíblicos causan en Celso un evidente rechazo.. Comparando a judíos y cristianos con formas animales que ellos considerarían las más bajas- “bandada de murciélagos”, “ranas que croan” y “lombrices”- Celso afirma, haciendo gala de un moderno sentido humanista y ecologista, que el ser humano no le lleva tanta ventaja al animal y que solo es un fragmento del cosmos. Ideas estas alejadas palmariamente de toda concepción bíblica. “No hay diferencia de naturaleza, escribe Celso, entre el cuerpo de un murciélago, el de una rana y el de un hombre porque están formados de la misma materia e igualmente sujetos a corrupción. La naturaleza de todos los cuerpos es la misma, sujeta a las mismas vicisitudes, al mismo flujo y reflujo universal.”

En lo que respecta a la ética cristiana el filósofo afirma que sus principios, copiados de filósofos platónicos, estoicos y pitagóricos, “se ven muy antiguos y (habían sido) mejor expresados por otros anteriormente y no en términos tan rústicos”. Esta ética, en fin, “no es una ciencia venerable ni nueva”.

La figura de Cristo según Celso no reviste carácter excepcional comparado con las de Hércules, Esculapio, Dionisio y otros.

“Los que desean que se les engañe siempre están dispuestos a creer en apariciones como la de Jesús”.

Celso recalca que los cristianos se reclutaban entre la gente mas inculta y mas propensa a creer en mitos. El pensamiento de Cristo aparece como “simple y adolece de carácter científico”, por ello quienes sostienen esas ideas evitan a las personas cultas que no comparten su deseo de ser embaucadas, prefiriendo dirigirse a los ignorantes para contarles “grandes maravillas”. Así fue como alrededor del mito de Jesús “se agrupo una multitud heterogénea de gentes simples, groseras y perdidas por sus costumbres, que constituyen la clientela habitual de los charlatanes y de los impostores. En apoyo de esta conclusión Celso señala: el músico Dionisio ,” a quien conocí, decía que las prácticas mágicas solo tienen efecto sobre los ignorantes y pervertidos, más no tienen efectos sobre los filósofos y los que saben ser dueños de sí mismos y ordenan sabiamente sus propias vidas”.

Sorprende la agudeza y actualidad del pensamiento de éste olvidado filósofo, habiendo transcurrido 18 siglos entre su época y nuestra era tecnológica. Para los cristianos” Dios habría fabricado con sus propias manos un hombre, habría soplado sobre él, habría sacado una mujer de una de sus costillas, les habría dado unos mandamientos, y una serpiente que contra ellos se había erguido, sobre ellos triunfó. Buena fábula para las viejas. Nada más pueril que la cosmogonía de los cristianos, la narración de la creación del hombre a imagen de Dios, el paraíso plantado por la mano de Dios -no hay nada más oscuro que el cambio (que sufre) el primer hombre como consecuencia del pecado original y su expulsión del jardín de las delicias. Son apenas divagaciones, o, si se quiere, historietas divertidas…” Sus palabras ponen en evidencia la inconsistencia del cristianismo: “La verdad es que todos estos pretendidos hechos no pasan de ser mitos, que vuestros maestros y vosotros mismos fabricasteis, sin con­seguir siquiera dar a vuestras mentiras la aparien­cia de verosimilitud.

Es en otro tono, con otra seriedad y con otra profundidad, como los viejos sabios de Grecia hablaron de la formación del mundo y de los hombres. Moisés y los Profetas, autores de sus escrituras, en la ignorancia en que estaban de la naturaleza del mundo y de los hombres, fabrica­ron a tal respecto cuentos para hacer dormir de pie.”

BIBLIOGRAFIA RECOMENDABLE:

-Celso: Discurso Verdadero
-Deschner, Karlheinz: Historia criminal del cristianismo, Ediciones Martínez Roca
-Dide, Augusto y Elcana, Boz: ¿Quien fue en verdad este hombre?
Continuar leyendo... Celso, Un Filósofo intencionalmente Olvidado
Continuar leyendo... Celso, Un Filósofo intencionalmente Olvidado

El Extraño Caso de Sir Karl Popper

Max Planck deja claramente sentada una premisa que luego alimentará Popper: la ciencia no puede dar las últimas respuestas a nada. Por supuesto, tal sentencia implicará, automáticamente, la calificación de la Metafísica para revelar, develar, exponer y explicar aquello que la Ciencia no pueda… Esto no es lo único en lo que debería disentirse con Popper.

Repasemos algunos de las expresiones discutibles de este hombre.

Sir Karl Popper dijo:

de Freud: que sus predicciones eran tan inasibles como las de la astrología;

sobre el método científico de la inducción: lo descarta y propone comenzar el trabajo científico desde una conjetura imaginativa o incluso mitológica del mundo;

sobre la ciencia: “La perspectiva errónea de la ciencia se descubre por su avidez de ser verdadera”;

sobre el nazismo: su origen estaría en el empeño sincero de los hombres de mejorar su condición y la de sus semejantes;

de las verdades absolutas: no es posible alcanzarlas pero sí acercarse a ellas;

sobre el determinismo: no existe;

sobre la historia: no existe;

sobre la verdad: en ciencia es inalcanzable.

Enormemente popularizado por Phillip Johnson, que a través del Servicio Evangélico de Documentación e Información publicó trabajos encomiando su obra en “Proceso a Darwin” (“Sir Karl Popper: Psicoanálisis, ciencia y pseudociencia”; Johnson es también autor de una obra cuyo título lo dice todo: “Derrotando al Darwinismo: abriendo las mentes”), Popper fue amigo personal de Helmut Schmidt (miembro del Gobierno de Alemania Occidental, como Ministro y Canciller, entre 1969 y 1982, época en la que se flexibilizan las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado, las editoriales católicas lanzan 4.500.000 obras anualmente, 31 periódicos de la misma ideología tiran 13 millones de copias diarias y se culmina un pacto de acero entre todos los partidos conservadores europeos –cristianos, laicos, ingleses, gaullistas, falangistas-) y es autor de trabajos en los que afirma que el invento de la imprenta se produjo en el norte de Europa, cuando en realidad China ya la conocía desde varios siglos antes (quizás el hecho de que ese país caiga fuera de la órbita de influencia de las religiones monoteístas, cuyos principios parecen haber desempeñado un muy importante papel en las convicciones de Popper, es lo que le impidió aceptar la verdadera época y lugar en que se produjo tal invento…). Quizás también sea muy coherente su ataque a Freud: éste estudió el fenómeno religioso como un mero problema mental, mientras Popper no tiene escrúpulos en aceptar un acto de fe (¨conjetura imaginativa o mitológica¨) como presupuesto para iniciar análisis científicos. Coincidentemente, en las páginas de la revista católica “La Fe” ya se podían leer en 1844 estas palabras: “Las ciencias humanas reposan en gran parte sobre una especie de fe…

Al igual que otros personajes, Popper intenta minimizar la finalidad científica asignándole lo que llama ¨avidez¨ por alcanzar la verdad y condenándola a la impotencia en tal campo. Al reflexionar sobre esta actitud oscuramente crítica volvemos a encontrar coincidencia entre sus palabras y las de la revista católica mencionada más arriba: “¿Cuál es el sabio tan íntimamente convencido de la certeza de las causas, como de la evidencia de los efectos?(...)¿Quién, si Dios mismo no baja a revelarlo, podrá decir…: este sistema geológico o astronómico, de ciencias médicas o naturales es un sistema completo y definitivo?”. La coincidencia con tales conceptos torna coherentes otras afirmaciones de Popper: la ciencia no puede describir la realidad, el determinismo no existe y mucho menos la historia, mientras implícitamente está completamente seguro de la existencia de verdades absolutas.

No creemos concluir erróneamente que Sir Popper, al descalificar a la ciencia contemporánea (y enviar al desgüace a la Teoría Freudiana), no podía ignorar el hecho de que reponía a la Metafísica entre las disciplinas capaces de brindar conocimientos válidos a la humanidad. Y quién sabe si, para sus adentros, no pensaría que “todas las ciencias, así las físicas como las morales, deben desfilar delante de la ciencia religiosa, como desfilan las hijas delante de su madre, doblando la rodilla…” (Revista Religiosa, Política y Literaria “La Fe”, 1844, p. 20).

POPPER Y EL FALSACIONISMO

Popper fue comunista alrededor de los 15 años y antimarxista alrededor de los 17. Se opuso al Positivismo y al Círculo de Viena, rechazando “el mito del induccionismo” ya que consideraba que la ciencia operaba deduciendo consecuencias de teorías ricas en contenido que podían ser severamente sometidas a tests. Arguyó que la Ciencia comenzó con el Mito y continuó con la Metafísica hasta desarrollar el método crítico, acelerando e intensificando el proceso de prueba y error. Se opuso al determinismo y Einstein insistió en que discutiera con él el tema… pero Popper parecía más interesado en asuntos como los que incluía un trabajo llamado “Darwinismo como Programa de Investigación Metafísica”, programa que parece haberlo inspirado para dictar la conferencia “Evolución y el Árbol del Conocimiento”…

Antes de Popper, el modelo de ciencia descripto por primera vez por Francis Bacon, que concebía a aquella como un ejercicio de inducción, recibe la crítica de Hume, que pone en duda la aseveración de que una serie de observaciones objetivas pudiese establecer la validez de una ley general ya que adicionales observaciones podrían revelar excepciones que refutaran la norma. Hume, que por otra parte pareciera no haber sabido cómo refutar el Argumento del Plan como “prueba” de la existencia de Dios, no alcanzó tampoco la iluminada reflexión de Albert Bayet:

“En tanto que las religiones y las filosofías de lo absoluto buscan ante todo asegurarse posiciones inexpugnables, en las que han de fijar para siempre su pensamiento, la ciencia sólo necesita puntos de apoyo que le sirvan para sus nuevas conquistas (…) Las más hermosas hipótesis con que ordena sus conocimientos llevan la marca de lo relativo, y por consiguiente de lo provisional, de tal modo que no hay nada en ella que sea definitivo, ni nada que no pueda ser discutido”.

No, Popper quiere respuestas absolutas y no relativas, así que esa reflexión de Bayet tampoco le habría parecido “convincente” y descarta el modelo inductivo considerando que, en la práctica, la teoría precede al experimento y no al revés. Pero, entonces, ¿por dónde comenzar? Y Popper, amante de ideas con perfumes absolutos (la ciencia no puede alcanzar la verdad-el determinismo no existe-la historia no existe-la imprenta no la inventaron los chinos y la Revolución Francesa “fue en lo esencial un gobierno de terroristas”, son todas afirmaciones suyas), propone comenzar desde una conjetura imaginativa o incluso mitológica del mundo… Esa conjetura deberá someterse a crítica en busca de la evidencia falsadora que, en caso de ser encontrada, revelará la necesidad de una nueva y mejor explicación. En otras palabras, Popper admite en principio la posibilidad de que una conjetura imaginativa y hasta mitológica ¡sea válida! Si ésto no es ir al rescate del buen nombre de la Metafísica, ya largamente desprestigiada en su –epoca, se le parece bastante…

Dijimos “evidencia falsadora”. Expliquemos entonces la Falsación popperiana.

El falsacionismo es una corriente epistemológica que afirma que constatar una teoría significa refutarla mediante un contraejemplo. Si no puede ser refutada, la teoría queda corroborada (pero nunca verificada, dado que la verdad, para Popper, es imposible de ser alcanzada y ni siquiera la observación de la realidad sirve para convertir en verdaderas las leyes o hipótesis corroboradas...). Esa observación sirve para negar, “falsar” teorías: el trabajo científico, entonces, se desarrolla con la crítica y no con la observación. La ciencia, según Popper, no debe verificar sino formular nuevas teorías cada vez más perfectas… La falsabilidad es un criterio de comprobación de la validez científica.

Falsar una teoría, entonces, es buscar el dato que pruebe que la misma es falsa. Pero, contrariamente a lo que piensa su creador, el falsacionismo no cubre todas las posibilidades, no tiene valor universal. Así, los enunciados infinitos (como, por ejemplo, “las cosas son así”) no son falsables. Además, existen enunciados falsables falsos ( “X siempre ocurre”: es falso porque alguna vez X no ocurrió) y falsables no falsos (“X es siempre X”). Los enunciados deben reunir ciertas condiciones de validez: deben ser falsables-precisos y claros-audaces y atrevidos. Esto último significaría que una teoría científica tiene que poseer una capacidad explicativa genuina para poder hacer predicciones arriesgadas que excluyan la mayor parte de resultados posibles: el éxito en la predicción es impactante solo hasta donde el fracaso sea una verdadera posibilidad.

Resumiendo: si una hipótesis científica supera el esfuerzo de demostrar su falsedad, puede ser aceptada al menos con carácter provisional. Popper se atribuye así el haber provisto al mundo del indispensable punto de partida para comprender la diferencia entre ciencia y pseudociencia. Sin embargo parecería que el Falsacionismo puede dar lugar a ciertos graves e hilarantes errores de valoración: la falsabilidad permite distinguir, según Popper, lo que es ciencia de lo que es pseudociencia en tanto y en cuanto las predicciones científicas que se realicen puedan ser erradas, explica P. Bloom. Entonces, en el caso de la Astrología, como sus predicciones pueden ser testadas considerándose que pueden estar equivocadas, aún cuando están equivocadas, puede considerárselas, en principio, ¡teorías científicas!

Nuestro Sir también criticó la idea de que la ciencia sea en esencia inductiva, subrayando en cambio su carácter hipotético-deductivo.

Este sería el esquema del proceso científico, según Popper:

Problema - Conjetura/Hipótesis - Falsación – Nuevo problema

Prestemos atención a un llamativo corolario de esta Teoría: una vez falsada, una hipótesis no corroborada no se convierte en falsa sino que deberá ser estudiada en el campo de la Metafísica… La “rehabilitación” de la Metafísica como disciplina seria es patente: en ella existen hipótesis no científicas… pero tampoco falsas (?). Una pregunta que Popper deja “estratégicamente” fuera de este planteo es: ¿qué ocurre cuando se alcanzan conclusiones válidas en Metafísica… que entran en colisión con conclusiones válidas alcanzadas en Ciencia?

No es este aspecto el único que resulta sospechoso de irracionalidad en la tesis popperiana. Parafraseando la famosa (y desprestigiada) frase teológica “si todo tiene una causa, debe haber una primera causa”, el secuaz de Popper, Hans Albert, elabora el trilema de Münchhausen. Sostiene Albert que si exigimos para todo una fundamentación, deberemos exigirla también para aquellos conocimientos a los que hemos reconducido a la proposición que intentamos fundamentar. Y pontifica entonces que eso lleva a tres alternativas igualmente inaceptables:

Regresum ad infinitum: ir cada vez más atrás en la búsqueda de los fundamentos, (lo que es imposible en la práctica).

Circularidad lógica en la deducción: en el proceso de la fundamentación se recurre a enunciados que habían aparecido como necesitados de fundamento.

Interrupción arbitraria del procedimiento: el principio de fundamentación suficiente es suspendido en un momento concreto.

Como se advierte fácilmente, el trilema de Münchhausen se basa en la necesidad de alcanzar el conocimiento, como en Religión, de entidades cuya existencia no se ha probado, esto es, supuestas verdades absolutas, definitivas, eternas…. Nada más lejano de la mentalidad racional y científica: ni el regresum ad infinitum, ni la circularidad lógica en la deducción y mucho menos la interrupción del procedimiento significan alternativas inaceptables ni arbitrarias en Ciencia sino que constituyen los modos posibles, racionales y metodológicamente correctos de acceder a los conocimientos posibles y relativos, o, en otras palabras, la única forma humanamente idónea de hacer Ciencia. Y tan mal no le ha ido al hombre con esos modos…

Además:

NO HAY regresum ad infinitum… porque no hay infinitum, se “regresa” hasta donde puede encontrarse una fundamentación comprobable.

NO HAY circularidad lógica en la deducción a no ser que el proceso se encuentre en una etapa puramente especulativa o se estén cometiendo errores de procedimiento.

NO HAY interrupción arbitraria del procedimiento sino límites lógicos a la satisfacción probatoria establecidos por imperios físicos, temporales o estadísticos.

Las ideas de Popper han sido muy cuestionadas. Entre quienes las rechazan tenemos nombres importantísimos del pensamiento contemporáneo: Habermas, Adorno, Feyerabend (“la ciencia no es superior por su método ni por sus resultados, no hay un método especial infalible”), Kuhn, Wittgenstein, Klosko, Horkheimer.


Entre los errores de Popper se señalan:

- propagar el irracionalismo mediante una particular concepción de la ciencia;

- reducir la racionalidad a racionalidad instrumental, despreocupándose de la racionalidad de los objetivos o fines que las teorías pretenden alcanzar;

- elaborar un mecanismo inútil para la ciencia económica: el falsacionismo no se aplica a la práctica económica pues no sirve para dar cuenta de los complejos fenómenos económicos reales ni del proceder efectivo de la ciencia económica;

- no interesarse en la significación sino solamente en la Teoría que, sostiene, es anterior a la observación de los hechos;

- subordinar el conocimiento a su uso inmediato;

- desentenderse de las preocupaciones metodológicas de la historia del pensamiento;

- no recurrir a la filología cuando ello es necesario;

- despreocuparse de la reconstrucción contextualizada del sentido para poder acercarse a realidades antropológicamente lejanas;

- afirmar dogmáticamente que exista un método general para ampliar o examinar nuestro conocimiento, elevando el modelo de las ciencias físiconaturales a canon de la ciencia;

- privar a las ciencias humanas y sociales del momento hermenéutico de la anticipación, dándole a los hechos el criterio último de verdad sin advertir que, sin anticipar un modelo, no se puede escapar de la repetición de lo dado;

-no dirigir la crítica racional hacia un interés emancipador sino quedarse en la apariencia de los hechos particulares, divorciándolos de su estructura social;

etc.

<<<<<<>>>>>>

Aún cuando no es el objetivo de este escrito, nos extenderemos en la exposición de estas críticas a fin de poder fundamentar mejor una conclusión sobre el falsacionismo popperiano.

Kuhn, contradiciendo a Popper, señala que la ciencia avanza por paradigmas en uso.

El falsacionismo resulta un método prepotente al estudiarse la sociedad y considerársela simplemente un objeto que yace ahí y que solo puede ser captado por un método. La pretensión de subsumir toda explicación racional en el esquema nomológico deductivo priva sobre la verdad de la misma cosa, que también es subjetiva y contradictoria. Por otra parte, dice Quine-Duhem, no puede falsarse una hipótesis aislada, puesto que ésta siempre forma parte de una red interdependiente de teorías.

Del método de Popper parecería surgir que lo que no es eficaz para conseguir un fin debe ser excluido de la racionalidad y rebajado al nivel de superstición. Queda así excluida la importancia de los fines (aquello para lo que algo sirve). La “razón” popperiana es una “razón desinfectada”: El pensamiento parecería haber sido reducido al nivel de los procesos industriales y sometido a un plan exacto, es decir, que se hubiera convertido en una pieza fija de la producción. La razón interpreta entonces a toda idea como un esquema pragmático de carácter instrumental. De ahí a la dictadura de la técnica hay solo un paso y el resultado es la instrumentalización del mundo. Creemos que las ideas de pensadores como Popper han contribuido, lamentablemente, a la implantación de la actual dictadura tecnológica con todos sus nefastos efectos colaterales.

La sociedad, dice Adorno, no es un objeto de la naturaleza, la sociedad es contradictoria, racional e irracional a un tiempo. Las ciencias sociales carecen de un sistema de leyes tan patentes y claras como las que tienen las ciencias naturales. Éstas estudian un objeto definido que puede ser abordado en forma inmediata; el objeto de las ciencias sociales no está ahí, no es neutral ni coherente. El método a aplicar en ciencias sociales debe tener eso en cuenta o surgirá una contradicción entre su estructura formal y la estructura de su objeto. Si la base del método científico es la crítica, el objeto de las ciencias sociales deberá ser criticado a partir de aceptar la posibilidad de una sociedad distinta de la que existe. Renunciar a un método propio para estudiar a la sociedad, como hace Popper, es una actitud conservadora y de resignación: no se cree poder (¿no se quiere poder?) transformar lo que se estudia, esto es, transformar la sociedad. Bueno, agregamos nosotros, Karl Popper apoya políticamente al neoliberalismo (no intervención del Estado en la cuestión económica) por lo que su ética se basa en el egoísmo y deja de lado a la justicia distributiva. Es decir, una posición claramente conservadora y reaccionaria.

A Popper le preocupa el QUÉ (lo que se piensa, se cree, se hace) y no el POR QUÉ (por ejemplo, el percibir los intereses creados que hacen que una sociedad se transforme de determinada manera).

Se respira cierta mediocridad en la dimensión de sus ideas, cierta mezquindad moral en sus conclusiones.

Su actitud filosófica es demasiado parecida a su actitud política. Muestra entusiasmo en su regreso a una forma de pensar medievalista: la Metafísica, afirma, tiene su lugar en el conocimiento humano; la verdad no puede alcanzarse; la columna vertebral de la Ciencia: el determinismo (y con él la posibilidad de la predicción –relativa, pero predicción al fin- y, por ende, del cambio) no existe; la historia misma (esa gran testigo de las iniquidades a que condujeron el tipo de ideas que Popper, encaramado a lo que denomina “racionalismo crítico”) tampoco existe… De ahí a ensalzar las brechas cuánticas por las que cree ver filtrarse las “verdades eternas e inalcanzables” y sentenciar a muerte al Psicoanálisis -ese peligroso enemigo de la anormalidad mística- es solo cuestión de coherencia argumental. Estoy convencido de que Popper construyó esa coherencia siendo plenamente consciente del sentido reaccionario de su pensamiento.

"La concepción científica del mundo rechaza la filosofía metafísica.
Pero ¿cómo podemos explicar el error de las sendas metafísicas?
Esta pregunta puede ser planteada desde diferentes puntos de vista:
psicológico, sociológico y lógico.
La búsqueda en el campo de la psicología se encuentra aún en sus comienzos;
"El principio de una explicación más penetrante podría verse en las investigaciones del psicoanálisis freudiano”.

(Círculo de Viena, 1929
-resaltado en rojo del autor)

Volvamos al problema del Falsacionismo aún a riesgo de parecerle reiterativo a nuestro paciente lector.

El falsacionismo se apoya en el método hipotético deductivo. ¿Por qué? Porque Popper consideró científicamente inoperante el método inductivo: resultaba imposible, dice, alcanzar leyes generales sobre la realidad a partir de hechos particulares dado que, establecida una “ley”, observaciones posteriores la tiraban por el suelo y pasaba a admitirse otra ley que observaciones posteriores podrían volver a negar, etc., etc. La inducción era insegura e inexacta como base para la ciencia. Los científicos, según Popper, trabajaban seleccionando la observación, escogiendo un objeto, realizando una tarea definida, con un interés, desde un punto de vista, necesitando un problema, todo lo cual indica que, en la práctica, la teoría precede al experimento y no al revés.

Ignoramos si el argumento fue contestado en la forma tan simple en que vamos a contestarlo, pero excedería la intención de estas páginas el tener que reproducir todas las críticas realizadas a Popper. En primer lugar creemos que se confunde Teoría con simple Hipótesis; en segundo lugar, si se alcanza la verificación buscada, la forma de trabajo puede flexibilizarse bajo condición de que el objeto en estudio lo permita. Siempre, absolutamente siempre, deberá partirse en ciencia del hecho particular. El hecho de que se tenga preconceptos y obstinadamente se busque probar que se tiene razón en cierta idea, no desmerece la calidad científica del trabajo realizado si se arriba a la comprobación de la idea y, de ahí, a la elaboración de ley general. Esta última, en el mejor de los casos, será la mariposa surgida gracias a una satisfactoria metamorfosis de la crisálida-hipótesis.

Pero Popper propone descartar el Método Inductivo con su Hipótesis a la cabeza y reemplazar a ésta con una conjetura imaginativa o, incluso, mitológica, del mundo. Para Popper, eso es más científico.

Por inducción, según Popper, jamás podremos afirmar, después de haber visto miles de cuervos, que “todos los cuervos son negros”. Al aplicarse el falsacionismo a esa conclusión veremos que, para prevenir la aparición de un solo cuervo no negro, la única conclusión científica válida (no verdadera, porque la verdad no puede ser alcanzada sino, apenas, llegar hasta sus cercanías…-?-) será “no todos los cuervos son negros”. Mientras acepta partir de conjeturas imaginativas e, incluso, mitológicas, Popper rechaza que pueda haber enunciados científicos últimos, porque siempre podrán ser refutados a partir de la experiencia. La observación es sutilmente obvia pero también sutilmente oscurantista: por un lado parecería indiscutiblemente cierto lo que él dice, pero, ubicado en el contexto de su pensamiento, en realidad está peticionando a la ciencia el conocimiento absoluto y la inamovilidad eterna del dogma religioso.

“Los espíritus mediocres demandan a la Ciencia
una clase de certeza que ésta no puede dar, una
especie de satisfacción religiosa. Solo las verdaderas,
raras, realmente científicas mentes pueden enfrentarse
a la duda, la cual está unida a todo nuestro conocimiento”
(Freud)

Creemos que el Círculo de Viena, en vez de enredarse en debates con el irracional Popper, debería haberle provisto de una buena red y una silla y haberle encargado que, en cuanto viera a su cuervo no negro, intentara cazarlo y traerlo como evidencia (válida, no verdadera…) de su teoría.

Nosotros, menos prudentes que los profesores del Círculo, intentaremos reflexionar sobre alguna observación crítica de este nuevo argumento. En primer lugar, dado que, si como él y otros metafísicos afirman, la verdad no es alcanzable, ignoramos cómo sabe Popper que nos aproximamos a ella… y, más aún, cómo sabe tan acabadamente que jamás la alcanzaremos. En el primer caso Popper parte de un presupuesto no probado, en el segundo termina en una aserción nihilista, metafísica, oscurantista. Es evidente que este buen hombre pareciera haberse equivocado de profesión: busca verdades absolutas en la Ciencia cuando, por definición, la Ciencia nos ofrece verdades relativas. Mezcla ideas absolutas (“conjeturas imaginativas/mitológicas”, “la verdad no puede ser conocida”, “la experiencia siempre refuta las verdades alcanzadas”) con erráticas afirmaciones sobre el proceso científico (niega que la Ciencia avanza con los errores, que no se paraliza, ni se produce la ruina del conocimiento humano, cuando a una Teoría sucede otra, negándose a advertir que, si ello hubiese ocurrido, no estaríamos donde estamos sino en la cueva prehistórica) y anatematiza al induccionismo por la forma en que trabajan los científicos, por la “imposibilidad” de alcanzar leyes generales y por apelar al concepto anticientífico de “suspensión de la fundamentación suficiente” (Popper quiere decir que no podemos afirmar que en el futuro, como ha ocurrido hasta ahora, al unirse dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno se formará agua y concluir en que ese resultado es una ley general: nuevamente creemos que la solución de este falso problema que plantea Sir Popper se hubiese solucionado invitándolo a que realizara los experimentos necesarios hasta el fin de los tiempos, a fin de no tener que acudir a la suspensión de la fundamentación suficiente…).

Cuando Habermas le señala que al negar como legítima la fundamentación última -y considerar así a la idea como un mero esquema pragmático de carácter instrumental- solo queda “el principio de la crítica”, vuelve, desde nuestro punto de vista, a quedar en evidencia la verdadera vocación de Karl Popper… En efecto, “el principio de la crítica”, al no poder ser justificado y solo asumido como una decisión a favor de la razón, se constituye en un acto de fe, o sea, en un acto irracional. La reincidencia sistemática de Popper en lo metafísico no puede deberse más que a una frustrada vocación sacerdotal. Creemos firmemente que hubiese sido un brillante fraile medieval, previa su conversión al cristianismo, claro está. Pero, tratándose de un pensador “de moda” y sumamente influyente, su excesiva incidencia en el mundo académico de hoy debe considerarse peligrosa. Porque para él no habría diferencias entre las siguientes ideas (todas ellas meros esquemas pragmáticos de carácter instrumental, según su singular concepción):

“Como todo desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el empleo
capitalista de las máquinas sólo tiende a disminuir el precio de las
mercancías, y, por consiguiente, a aminorar la parte de la jornada
en que el obrero trabaja para sí mismo, a fin de prolongar
la otra parte en que trabaja para el capitalista…”

“…una persona sensata ha de recordar que la vista puede turbarse
de dos maneras y por dos causas opuestas: cuando se pasa
de la luz a la oscuridad, o de la oscuridad a la luz.”

“Toda teoría general del mundo, así sea de naturaleza política o
religiosa –en ocasiones resulta difícil decir donde empieza la
una y donde termina la otra- no lucha tanto en forma negativa
y con el propósito de destruir el mundo de ideas contrarias,
como positivamente y a fin de imponer las suyas.”

Dado que la “fundamentación última” no le preocupa, Popper partiría del mismo punto de vista para analizar estas tres ideas. Cuando advertimos que la primera pertenece a Marx, la segunda a Platón y la tercera a Hitler, comprendemos un poco mejor la peligrosidad de tal indiferencia popperiana.

Se impone aquí un paréntesis para revisar el Método Inductivo y los principios positivistas arrojados a la basura por Karl Popper.

- Método Inductivo.

Inducir es afirmar generalidades a partir de hechos particulares.

Todas las cosas y sus cambios, todos los hechos y sus consecuencias, todo lo que afecta nuestros sentidos, son fenómenos. Ejemplos: la caída de los cuerpos, la influencia de la luz en las plantas. Al comprobar la reiteración de su ocurrencia, la razón generaliza. Entonces puede afirmarse que todos los cuerpos libres caen, que la luz influye en la vida de las plantas… El conjunto orgánico y unitario de esas generalizaciones (leyes, reglas, proposiciones, conceptos) que procuran explicar una serie de fenómenos recibe el nombre de Teoría. Y, luego, todo comienza otra vez: surgen preguntas: ¿cómo suceden los fenómenos?, ¿por qué suceden? Y para intentar responderlas, nacen nuevas teorías…

- Método Deductivo.

Aceptadas algunas proposiciones extraídas de la experiencia, de la razón, de la intuición o de la imaginación, se deducen otras proposiciones.

El problema del método deductivo es que puede llevar a la Paradoja: dada una afirmación (proposiciones aceptadas = postulados, axiomas, conceptos primarios), al deducirse de ella todas las consecuencias (deducción de propiedades por estudio, análisis, clasificación) podría llegarse a una que contradice a la afirmación misma.

Entonces:

Aceptadas las premisas tendremos que aceptar las conclusiones lógicas

El Método Deductivo puede llevarnos desde un acto de fe (las premisas) hasta una verdad absoluta (las conclusiones lógicas)

El Método Inductivo nos lleva desde hechos particulares (las premisas) hasta verdades relativas (las leyes)

Galileo propuso el sistema inductivo basado en el método experimental. Darwin, Freud lo siguen con las necesarias adaptaciones determinadas por el objeto de estudio.

Aristóteles había propuesto el deductivo. Los religiosos y Popper lo siguen.

Cuando en la explicación de ciertas materias se sostiene que debe reemplazarse la presentación inductiva en beneficio de la deductiva, se puede llegar a cometer errores.

No debe confundirse conocimiento teórico (que se alcanza con métodos deductivos), con presentación deductiva de conocimientos, porque el conocimiento teórico no excluye la lógica inductiva (por ejemplo, al elegir el objeto de conocimiento mediante procesos mentales). Los métodos inductivos también pueden emplearse para descubrir relaciones causales. El conocimiento teórico presupone objetos comprendidos por el pensamiento…, pero, a diferencia de los objetos empíricos, los teóricos no son fragmentos de la realidad sino reconstrucciones lógicas de la realidad.

El conocimiento empírico consta de descripciones de objetos, mientras el conocimiento teórico da explicaciones. Esas explicaciones pueden construirse tanto deductiva como inductivamente. Metodológicamente, entonces, rige la unión entre inducción y deducción. Ambas son dos caras de un mismo proceso. No es correcto, por lo tanto, menospreciar la lógica inductiva.

No es posible reconstruir historia científica, por ejemplo, valiéndose solo de análisis teóricos y presentación de deducciones; debe incluirse además el análisis histórico. Este análisis histórico debe comenzar con una presentación inductiva de fenómenos y leyes, destacando el incompleto, unilateral y contradictorio nivel empírico alcanzado. Luego se pasará al nivel teórico utilizando el método deductivo.

El proceso de conocimiento teórico debe coincidir con el proceso histórico: las cosas y los fenómenos comienzan como formas y relaciones elementales que gradualmente se desarrollan y profundizan. Del resumen de esas formas y relaciones elementales alcanzadas inductivamente se llegará a conocimientos teóricos abstractos. Al alcanzarse ese nivel se puede transmitir el conocimiento adquirido en forma más completa y concreta.

La deducción permite reconstruir histórica y lógicamente. La inducción es previa y permite alcanzar la abstracción empírica. El conocimiento se consigue inductivamente y se descubre deductivamente.

La excesiva devoción por los métodos deductivos sin previo, serio y profundo entrenamiento en operaciones inductivas lleva inevitablemente a la pérdida de la capacidad para tratar datos fundamentales, pero también una simple verdad alcanzada inductivamente es siempre incompleta desde que la experiencia jamás es posible alcanzarla totalmente.

La inducción permite construir hipótesis (conocimiento teórico) que, a su vez, conducen a explicaciones deductivas o presupuestos de nuevos hechos y fenómenos. CADA OBJETO DEBE ESTUDIARSE CON EL MÉTODO CORRESPONDIENTE, EN LA SITUACIÓN CORRESPONDIENTE Y EN LA PROPORCIÓN CORRESPONDIENTE. Ello significa que deben aceptarse variantes en la combinación de métodos inductivos y deductivos.

- Métodos de conocimiento.

a) Inducción de nivel empírico 1

Basándose en conocimientos empíricos el estudioso investiga el objeto y extrae inductivamente conclusiones. Así como no hay conocimiento empírico puro tampoco las conclusiones pueden ser puramente inductivas: para alcanzar conocimiento sobre hechos parciales deben poseerse conocimientos de aspectos comunes de esos hechos parciales (características, cualidades y concepto del objeto). De la situación del problema se pasa al problema y de éste a la hipótesis, ese es el camino inductivo.

a1) Inducción de nivel empírico 2
Aquí ya hay relación entre lo inductivo y lo deductivo.

a2) Inducción y deducción en un nivel teórico y empírico.
Inductivamente se formula una hipótesis, que surge de la combinación de conocimientos teóricos y experimentos prácticos, y se comprueba experimentalmente la hipótesis

a3) Deducción e inducción en el nivel teórico.
El objeto es explicado deductivamente apoyándose en conocimientos teóricos, primero como hipótesis y luego como teoría que se probará en el nivel empírico (valiéndose de concluisiones teóricas comparadas con los resultados inducidos de las pruebas de control)

a4) Deducción en el nivel teórico con elementos inductivos y prueba empírica.
La hipótesis surge de conocimientos teóricos previos, ya sea por correcta aplicación de principios lógicos, ya sea por aproximaciones lógicas partiendo del pensamiento intuitivo.
El pensamiento heurístico para solucionar problemas puede tener carácter deductivo.

a5) Deducción en el nivel teórico con elementos inductivos.
La hipótesis se basa en una teoría previa y desarrolla una nueva teoría sin probarla experimentalmente. Este sistema se emplea en el estudio de sistemas categórico-inductivos. No se excluyen en este método de conocimiento deductivo elementos inductivos incluidos en la deducción.

Conclusiones

Las bases del conocimiento teórico se encuentran en las investigaciones empíricas y métodos empíricos (observación, medición, experimentación, comparación), que están basados en la lógica inductiva. Los métodos deductivo e inductivo deben combinarse para logar un correcto balance entre conocimientos empíricos y teóricos. Cada uno de esos métodos, al combinarse, aumentan la creatividad del investigador y desarrollan, irrefutablemente, determinadas cualidades intelectuales en el estudioso. Gregorio Klimovsky, epistemólogo, considera que hay 64 métodos científicos. Pero lo indispensable para el trabajo científico es:

(¡Ni siquiera sería imprescindible la hipótesis!)

Aceptando el método hipotético deductivo en forma excluyente, como lo quiere Popper, ninguna ciencia puede tener base inductiva, por lo que, para él, la Medicina, el Psicoanálisis y las llamadas Ciencias del Hombre no serían ciencias…

No creo que el punto de partida de Popper sea el “fracaso” del método inductivo para alcanzar verdades universales. Él sabía que el progreso de la Ciencia presuponía la corrección de errores, una vez comprobados éstos. No podía pasar por alto que el mérito y la cualidad máxima del conocimiento científico era la de proveer a la humanidad con herramientas de conocimiento relativo de la realidad en la que se desenvuelve su existencia. Mérito, cualidad y característica que diferencian a la Ciencia de la Metafísica y la Religión. Aquí sí creo que radica “el problema” que Popper intenta solucionar: el desprestigio de las ideas absolutas y el relegamiento de la Metafísica, la Mística y la Religión al nivel de fantasías vinculadas con desarreglos mentales. Ya el Círculo de Viena había explicado que “el metafísico y el teólogo creen, y de este modo se confunden, que sus afirmaciones dicen algo o que muestran el estado de las cosas. El análisis, sin embargo, muestra que tales afirmaciones no dicen nada sino que meramente expresan un cierto humor o brío.”

Popper sostuvo que la evolución de la Física era un proceso sin fin de corrección y mejor aproximación a la verdad acerca del cosmos. Solo que, para saber si nos estamos aproximando tenemos que tener un doble conocimiento: de la verdad en sí y de que lo logrado nos aproxima a ella… ¿Cómo tenía Popper esos conocimientos si había negado la posibilidad científica de conocer la verdad?

Su afán de exigir que la ciencia brinde verdades absolutas revela una mente esencialmente religiosa y no racional ni crítica, sino exactamente todo lo contrario. A Popper se lo ha considerado un justificador de la creencia; la fuerza de su filosofía radica en una doble destrucción: la de la racionalidad de la ciencia y la de la confianza en que el conocimiento científico sea capaz de progreso. Los hombres que buscan absolutos, como Popper, interrogan al entorno buscando absolutos. La urgencia y la práctica de tal búsqueda cimentan la actitud de dominio, y aún cuando pueden llegar a actuar racionalmente, se inventarán explicaciones absolutas y se tenderá a afirmar un poder concreto. Al buscarse parcialidades, en cambio, se estudia el entorno sin exigencias, cimentando la actitud de comprensión por medio del estudio y la profundización. La reflexión desechará la existencia de absolutos de toda clase y promoverá la tolerancia. La afirmación se hará en la razón y el saber. No obstante, aún hoy, las ideas absolutas, la fuerza bruta y el afán de dominio constituyen una estructura cohesionada y operativa que informan el mundo económico y político judeocristianomusulmán .

Popper, ha dicho Stove, ha perpetrado un peligroso fraude académico, especialmente al hacerse pasar por Racionalista.

La razón y el saber se han refugiado en la Ciencia y la Cultura, adonde han ido a sitiarlos, con la ayuda de Popper y otros , el absolutismo filosófico y la metafísica pseudorracional.

Dado que Popper es un autor que comienza a escribir en la década de 1930, no puede dejar de llamar la atención que la divulgación y popularidad de sus ideas sea definitivamente impulsada por las traducciones y publicaciones de algunas de sus obras básicas realizadas contemporáneamente a la preparación y funcionamiento del Concilio Vaticano II. Lo cual establece otro punto de referencia para explicarnos la intencionalidad popperiana.



(Forma parte del ensayo “Elogio del Psicoanálisis”, de José M.
Fernández Santana. Prohibida la reproducción total o parcial
sin permiso escrito del autor)



Continuar leyendo... El Extraño Caso de Sir Karl Popper
Continuar leyendo... El Extraño Caso de Sir Karl Popper